Coberturas

Conferencia internacional sobre transición energética justa y feminista

Claves para un sistema energético que ponga la vida en el centro

La transición energética es una de las claves para frenar el cambio climático. El actual sistema energético, basado en combustibles fósiles, como el petróleo, el carbón y el gas, es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono. Estos gases son los responsables del calentamiento global.

Pero las problemáticas del actual sistema energético no radican solo en el tipo de energía y sus tecnologías, sino también en sus lógicas y dinámicas.

¿Energía para qué y para quién? Esas fueron las preguntas que resonaron en la Conferencia Feminista sobre Transición Energética Justa, realizada en Buenos Aires, capital argentina, por Tierra Nativa – Amigos de la Tierra Argentina y Milieudefensie – Amigos de la Tierra Países Bajos. La actividad contó con mujeres de todos los continentes de Amigos de la Tierra Internacional y organizaciones aliadas.

La producción, distribución y consumo de energía del actual sistema están destinadas a la acumulación de riqueza y no a la vida. Están en manos de grandes empresas, en su mayoría transnacionales y con origen en el Norte global. Sus beneficios y sus impactos se distribuyen injustamente. Sus lógicas son coloniales, patriarcales y racistas. Repiten, reproducen y sostienen un capitalismo depredador que destruye la naturaleza, viola los derechos de los pueblos, despoja y desplaza comunidades indígenas y negras, explota doblemente a las mujeres, persigue y asesina activistas.

Por eso una transición energética realmente justa no solo implica sustituir los combustibles fósiles por energías renovables, como la energía eólica o solar. Para que sea justa y por tanto feminista, la transición debe cuestionar los sistemas de opresión que sostienen el actual sistema energético, para no repetirlos y para poder transformarlos de manera radical.

“El concepto de transición justa está en disputa, hoy las empresas transnacionales han cooptado el término. No se trata solo de un cambio de tecnología. Nosotras hablamos de una transición donde los derechos de los pueblos estén en primer lugar”

dijo Karin Nansen, de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe en la apertura de la actividad.

Mujeres en la primera línea

Una serie de exposiciones realizadas bajo el rótulo “los retos de las energías renovables” mostraron lo injusto del actual sistema y las alertas de la transición energética injusta que proponen las corporaciones. Diana Nabiruma, del Instituto Africano para la Gobernanza Energética de Uganda (AFIEGO, por sus siglas en inglés), contó que en su continente más de 800 millones de personas no acceden a la energía para cocinar. Esto impacta específicamente sobre las mujeres, que históricamente han ocupado los trabajos (no reconocidos y en la gran mayoría de los casos no remunerados) de reproducción de la vida. Sin embargo, el continente es uno de los mayores productores de energías. Entonces, vuelve la pregunta ¿para qué y para quién se destina esa energía?.

Sobre esto Charity Migwi, activista medioambiental y climática de Kenia, dijo: “las mujeres, en su mayoría, son consideradas vulnerables en lo que respecta a la crisis climática y al uso de la energía. Las mujeres africanas que no tienen acceso a fuentes de energía limpias para cocinar utilizan carbón y leña, lo que les provoca enfermedades respiratorias. En los espacios cerrados hay contaminación, no sólo para las mujeres sino también para los niños y niñas, lo que puede conducir a la muerte. Tenemos que replantearnos nuestros modelos energéticos, pero también situar a las mujeres en el centro y elevar sus voces, y darles un espacio para que puedan contribuir con sus perspectivas únicas”.

Meadhbh Bolger, de Amigos de la Tierra Europa, realizó una presentación sobre la “transición verde” en ese continente y alertó sobre una de las tantas injusticias que reproduce esa “falsa solución”. La Unión Europea tiene el 6% de la población mundial, pero consume del 25 al 30% de metales y minerales producidos a nivel global. Entrevistada por RMR explicó:

“Una transición energética feminista significa que la energía se destine en primer lugar a usos que tengan como centro la reproducción de la vida y los cuidados, no la expansión de la militarización o la expansión de la exploración espacial. Significa que la toma de decisiones ya no esté dominada por el pensamiento masculino”.

Los codiciados minerales para la transición

La conferencia tuvo invitadas locales, entre ellas Evelyn Vallejos, de la provincia argentina de Catamarca, integrante del movimiento Nuestra América, una organización de trabajadores/as de la economía popular. En Catamarca hace 30 años que se realiza mega minería a cielo abierto y las consecuencias de este modelo duelen. Vallejos puso un ejemplo claro a RMR: “se extrae el litio del salar del Hombre Muerto para hacer baterías de litio para autos eléctricos. Los salares son uno de los mayores absorbentes de dióxido de carbono naturales, entonces estamos destruyendo una mitigación natural”. Como el resto de las mujeres que se encontraron en la conferencia, Vallejos cuestionó la producción de energía para satisfacer un mercado que nada tiene que ver con la vida.

Sobre esto Luisa Galvão, de Amigos de la Tierra Estados Unidos, mencionó un dato que grafica a la perfección lo expresado por Vallejos: las proyecciones de su país son que para el 2025 tendrá una cantidad de vehículos eléctricos que consumirá tres veces la cantidad de litio producido a nivel global. ¿Cómo es posible que a un solo país no le alcance la producción mundial? Es un consumo excesivo y acaparador. No parece una ecuación muy justa. Entonces, vuelve la pregunta ¿para qué y para quién se produce energía?.

El triángulo que conforman Argentina, Bolivia y Chile tiene una de las reservas de litio más grandes del mundo. En la actividad participaron mujeres jujeñas, que se encuentran en pie de lucha por sus territorios y fuentes de agua. Jujuy es una provincia del norte de Argentina muy rica en minerales en general, y en litio en particular. En junio se impuso una reforma constitucional provincial que flexibiliza las normas para la explotación de tierras indígenas y restringir el derecho a la protesta.

En resistencia a esa reforma, el Tercer Malón de la Paz (articulación de más de 400 comunidades y Pueblos Indígenas) se encuentra acampando frente a la Suprema Corte de Justicia, en Buenos Aires. Una delegación de la conferencia visitó el lugar en solidaridad. Actualmente varias personas se encuentran en huelga de hambre exigiendo que caiga la reforma. En la plaza las mujeres cantan:

“Si se muere Pachamama, con ella me muero yo, sin agua y sin territorio ¿dónde pongo el corazón?”

Una transición justa y feminista es posible

Los contextos y coyunturas de las regiones y territorios son diferentes, por eso no existen recetas mágicas para la transición energética justa. El pueblo palestino sufre de escasez de energía como resultado del colonialismo y la ocupación israelí, sobre todo en la Franja de Gaza y el Valle del Jordán, que se encuentran bajo asedio desde hace más de 16 años. El Estado de Israel utiliza la energía como forma de control y forma de presión para que los/as palestinos/as dejen sus tierras.

Desde PENGON – Amigos de la Tierra Palestina llevan adelante proyectos de energías renovables. Abeer Butmeh contó a RMR: “Los proyectos energéticos que llevamos a cabo en Palestina se centran principalmente en proyectos de energía solar a nivel doméstico, comunitario y escolar. La mayoría son proyectos de pequeña escala, porque no existe una verdadera soberanía palestina en materia de energía”. La mayoría de estas unidades solares son dirigidas y gestionadas por mujeres. PENGON trabaja en capacitación y para fortalecer sus liderazgos.

“Como mujeres tenemos derecho a alzar nuestra voz y plantear nuestras demandas, y tenemos derecho a liderar la transición energética limpia en el mundo”, dijo Butmeh.

Tiara Davis es de Alaska y trabaja con el Movimiento Nativo. Es la directora del departamento de transición justa reflexionó sobre la perspectiva feminista en la transición energética: “Nos olvidamos de las mujeres negras, nos olvidamos de las mujeres en general y por eso el trabajo administrativo, intelectual y físico se esconde debajo de la alfombra y son los hombres los que están al frente. Así que hay que asegurarse de que las estamos animando a ocupar puestos de liderazgo, para que el trabajo que hagamos sea feminista no sólo de palabra, sino también en la acción”.

Escarleth Zambrano es de la región amazónica del Ecuador, que sufre desde hace 50 años la contaminación y los crímenes de la industria petrolera. Ella pertenece a la Unión de Afectados/as por Texaco (actualmente Chevron) – Amigos de la Tierra Ecuador. Esta zona tiene alta incidencia de cáncer, sobre todo en mujeres, gracias a los mecheros que queman gas cerca de poblados y comunidades.

UDAPT trabaja con una red de mujeres de 6 comunidades indígenas: Quichua, Shuar, Siona, Siekopai, Cofán y Huaorani, y también mujeres campesinas, sobre liderazgo y la participación social y política. Para Zambrano la clave está en construir desde el territorio.

“Uno de los pasos más grandes e importantes que creo que debemos dar para lograr una transición justa es que los pueblos y las nacionalidades (indígenas) sean los que la construyan”.

Las aristas para pensar la transición energética son muchas, varios temas surgieron en la conferencia. Uno de ellos es la financiación de los proyectos de transición y los préstamos como principal mecanismo, una forma de engrosar la deuda pública de los países del Sur global, aún sin que se reconozca la deuda ambiental. También se intercambió sobre la energía como derecho, la erradicación de la pobreza energética, las políticas públicas y la lucha por revertir los procesos de mercantilización y privatización de los sistemas energéticos. Si quieres saber más sobre transición energética justa te recomendamos las siguientes notas:

Energías renovables y uso de la tierra

Lograr una Transición Justa

Democratización energética

 

Fotos: Johanna Ansiporovich, Tierra Nativa – Amigos de la Tierra Argentina

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