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Voz Campesina 76: Resistir no es aguantar

Análisis del Paro Nacional en Colombia por dirigentes de las organizaciones que integran la CLOC-Via Campesina: Fensuagro, PCN y CNA.

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Analizamos las primeras dos semanas de movilizaciones ininterrumpidas en Colombia junto a Nury Martínez, presidenta Fensuagro e integrante de la Comisión Política de la CLOC, a Ernesto Roa, presidente del Coordinador Nacional Agrario (CNA) y José Santos del Proceso de Comunidades Negras en Colombia (PCN).

«Hay muchos conflictos sociales sin resolver»

El Paro Nacional fue convocado por el Comité Nacional del Paro para el 28 de abril con varias reivindicaciones. Si bien lo que más se difundió en medios de comunicación fue el rechazo a la reforma tributaria -la tercera en el gobierno de Iván Duque-, éste no era el único reclamo. Ya en esa jornada figuraban demandas que el movimiento campesino lleva hace años como banderas de lucha: el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, especialmente los vinculados a que el Estado dé garantías para el acceso a la tierra, para la sustitución de cultivos considerados de «uso ilícito» y la prohibición de aplicar glifosato a estos cultivos; que se revisen los Tratados de Libre Comercio (TLC) que han profundizado la crisis en el campo; y la necesidad de desmontar el paramilitarismo porque «como política de estado va orientado al control territorial para garantizar el extractivismo en nuestros territorios», dijo Roa.

Este nuevo Paro Nacional tiene cara de joven, de mujer, de afro, de indígena, de campesino y campesina. Muchas personas que participan y sostienen plantones, bloqueos, ollas comunitarias, asambleas populares, no forman parte de procesos organizativos. José Santos que, hasta minutos antes de grabar el programa el jueves 13 de mayo, había participado en una asamblea con jóvenes en la Universidad del Valle (Cali) planteó que todavía «falta la sabiduría de entender que el paro se amplió» y que el Comité de Paro tiene el desafío de ver «cómo recoger la palabra de quiénes no están organizados». «Hay que escuchar; deben tener voz y voto en plantear sus reivindicaciones y sus apuestas de construcción de país», agregó Ernesto Roa.

El presidente del CNA también destacó que, a diferencia de otros momentos de grandes paros nacionales (en 2008, 2013, 2017 y 2019), esta vez «hay un nivel de politización generalizado entre quienes están movilizados, el pueblo ha ganado conciencia de que aquí hay que confrontar una política neoliberal que se está profundizando, que precariza y excluye». Esto «es mucho más que acordar o no un pliego de demandas, se busca un cambio estructural -continuó-. El pueblo entendió la crisis del sistema capitalista y ha venido respondiendo con altura política de cara a esa realidad».

Nury Martínez, quien recibió amenazas el año pasado y en febrero de este año presentó ante la ONU una denuncia sobre las violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas por el Estado colombiano, remarcó que la agenda de movilizaciones que los movimientos sociales tenían desde noviembre de 2019, que seguiría durante el primer semestre de 2020, fue interrumpida por la pandemia. «La pandemia nos confinó, pero las políticas antipopulares de Duque siguieron y se aumentaron las violaciones a los derechos humanos», dijo.

Entre estos actos sistemáticos de violencia, Martínez detalló el ingreso violento a casas de defensoras y defensores, masacres, desapariciones, asesinatos a las familias de afiliados a Fensuagro, judicialización de dirigentes campesinos: «Se utilizó el confinamiento para eso. Sin embargo, la movilización ha persistido».

Apoyo internacional y redes sociales

Además de agradecer la solidaridad y el acompañamiento por parte de las organizaciones que integran la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-La Vía Campesina), Nury subrayó la necesidad de que la comunidad internacional siga atenta y denunciando los crímenes y violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno de Duque: «Este gobierno es muy represivo, pero puede ser mucho peor si no está el acompañamiento internacional».

Martínez también valoró el uso de las redes sociales en la cobertura de las movilizaciones, registrando la fuerte represión a la protesta social por parte de escuadrones, del ESMAD, de la policía y los militares en todo el país. «Creo que las redes sociales han jugado un papel fundamental para mostrar cosas que antes sucedían pero que no las podíamos mostrar, eso ha facilitado que se sepa lo que realmente está ocurriendo».

 

«Colombia está viviendo un despertar generalizado de un descontento histórico», opinó Roa y señaló que esta vez, a diferencia de otra movilizaciones, se habían logrado importantes logros como las renuncias del ministro de Hacienda y de la Canciller colombiana, así como expresiones del Presidente de reformar el paquete de ajuste (con la reforma tributaria, de salud, laboral y estudiantil), pero que el CNA seguirá apostando «a cualquier movilización en ascenso a la confrontación con un modelo histórico de muerte», considerando que «el gobierno se ha especializado en incumplir cualquier cosa que se acuerde».

José Santos afirmó que «todavía hay muchos conflitos sociales por resolver y, como pueblo negro, junto a los indígenas, decimos: el paro sigue porque no hay ningunas condiciones para negociar y porque no queremos a un interlocutor que está deslegitimado internacionalmente». Desde el PCN han relevado que las y los jóvenes prevén seguir al menos un mes más en esta misma situación en Cali: con el puerto de Buenaventura bloqueado y con corredores humanitarios que garantizan la llegada de comida y combustible. Esto no será fácil. Según Santos, lo harán entre amenazas de secuestros y represión del gobierno vallecaucano «a sangre y fuego».

Para Nury Martínez está claro que «no se puede iniciar el diálogo con el gobierno si no desmilitariza».

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