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Unísonas: sonando juntas este 8M

La federación ambientalista Amigos de la Tierra Internacional (ATI) [1] se moviliza nuevamente este 8 de Marzo, Día Internacional de Lucha de las Mujeres. Las luchas nacionales, regionales y globales que dan los grupos miembros de ATI se proyectan desde la Justicia de Género y el Desmantelamiento del Patriarcado [2], como aspecto clave para construir justicia social, ambiental y económica.

Desde Radio Mundo Real consultamos a activistas latinoamericanas y europeas de ATI para que nos cuenten los acuerdos y las construcciones que han trabajado en los últimos años en la federación para transversalizar la perspectiva de género en sus organizaciones y en las luchas. Además conversamos sobre las articulaciones que llevan adelante en sus países y regiones y cómo se vive esta fecha tan significativa para el movimiento feminista.

Desde Tierra Nativa – Amigos de la Tierra Argentina [6], Wanda Olivares contó a RMR que la lucha contra el patriarcado es también la lucha contra el neoliberalismo, como parte del sistema de opresiones que ATI busca cambiar. En este sentido, una de las acciones orientadas a alcanzar la justicia de género es “apoyar la autonomía y la toma de decisiones colectivas de las mujeres y diversidades con respecto a sus vidas, a sus cuerpos, a sus trabajos”.

Como parte de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) [7], una de las líneas de trabajo de los grupos miembros es fortalecer las alianzas con organizaciones feministas con las que trabajan. A nivel local, con organizaciones de base, y a nivel regional con la Marcha Mundial de Mujeres, que la semana pasada publicó una declaración internacional por el 8M 2022 [8], y con las compañeras de la Vía Campesina, quienes realizaron un llamado de acción global para este 8 de marzo [9].

«En la región de América Latina y el Caribe a las compañeras de Amigos de la Tierra nos hermanan las mismas consignas que fueron construidas y elaboradas, reflexionadas colectivamente, que son básicamente la lucha contra la violencia de género, la lucha por la autodeterminación de los cuerpos, la defensa de nuestros territorios, la democratización de los cuidados, la libertad sexual y de identidad de género», dijo Wanda Olivares.

Al menos una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia física o sexual en su vida [10], según datos de ONU Mujeres. Estos datos no incluyen el acoso sexual, que se estima que ha afectado al 70% de la población de mujeres. A la vez, la violencia por razones de género se agravó con la pandemia de COVID-19 [11].

 

 

Las integrantes de ATI participan también de grupos de trabajo de género a nivel internacional, donde generan investigaciones y propuestas sobre transiciones justas y feministas [13], trabajan fomentando instancias de formación e intercambio desde el 2018 y en el último periodo trabajan en la implementación de una política sobre violencia y acoso sexual de Amigos de la Tierra Internacional.

Cristina Alonso Saavedra, integrante de AT España [14], contó que las Amigas de la Tierra se suman a tomar las calles [15] y detalló que este 8 de marzo los diferentes movimientos feministas en el país ibérico están centrando sus esfuerzos, en primer lugar, «contra el racismo sistémico, en un país con partidos políticos de derecha y extrema derecha que defienden leyes discriminatorias y punitivas».

También está presente la reivindicación histórica contra la violencia sistemática hacia las mujeres «tanto física, emocional, simbólica e institucional», así como «contra la precarización cada vez mayor de las mujeres en general y en especial de las racializadas, las que sufren pobreza en todos los sentidos, las mujeres de las periferias y las históricamente olvidadas dentro del sistema».

 

 

Uno de los ejes políticos sobre los que ATI trabaja la  justicia de género es el vínculo con la soberanía alimentaria. Alonso lo sintetiza en una frase que resuena también un informe de ATI [17] publicado ayer: “Sin feminismo popular no hay soberanía alimentaria”. Dentro de los datos y análisis aportados por este estudio se destaca que hay 1600 millones de mujeres agricultoras en el mundo, que producen el 50% de los alimentos del mundo, sin embargo sólo poseen el 2% de las tierras.

Teniendo en cuenta que el cambio de sistema es una bandera compartida en toda la federación, desde España Alonso coincide con Olivares en que la lucha es por un cambio de sistema «donde se señala al patriarcado, al colonialismo y el extractivismo como causa de la desigualdad y la violencia presente y persistente».