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«Mientras tenga vida seguiré en política»

Evo Morales llegó este martes a México como asilado político junto a su vicepresidente García Linera.

El Presidente de Bolivia derrocado por un golpe de Estado [1] el pasado fin de semana, aterrizó en el Aeropuerto de México a las 11:09, luego de que varios países en Sudamérica negaran el permiso para que la aeronave mexicana sobrevolara su espacio aéreo.

«Ha sido un periplo por distintos lugares y decisiones políticas -dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard-. Se instruyó que se trasladara una aeronave de la Fuerza Aérea para pasar a Bolivia por Evo Morales», pero con el correr de las horas se complicó la llegada a Perú, el permiso desde Bolivia para que el avión saliera desde Perú hacia allí, la vuelta, la prohibición de Ecuador de sobrevolar su espacio aéreo, entre otras idas y vueltas que llevaron casi un día entero de viaje.

«Es como un viaje por la política latinoamericana, de cómo se toman las decisiones y los riesgos que se corren», agregó Ebrard, según recoge el portal RT.

Tras aterrizar, comenzando su asilo político [2], Morales se dirigió a la prensa. Además de agradecer varias veces al cancilller azteca por salvarle la vida, el dirigente boliviano remarcó que decidieron renunciar «para que no haya más hechos de sangre» y denunció que el 9 de noviembre, cuando llegaba a la zona del Trópico de Cochabamba para resguardarse de la persecución violenta que sufría, «un miembro del Ejército me mostró mensajes y llamadas que recibió donde le ofrecían que me entregara a cambio de 50 mil dólares. Un día antes de nuestra renuncia».

«Es importante estar con vida, eso nos permite seguir luchando con el pueblo boliviano. (…) Esta es una lección más para fortalecer la lucha de los pueblos», dijo Evo Morales.

El líder cocalero expresó que «tras el triunfo en las elecciones del 20 de octubre comenzó el golpe de Estado» y lamentó que «en la última etapa, al golpe cívico se sumó la policía nacional».

Morales denunció el saqueo de su casa y el de otras autoridades, así como la humillación a la que fueron sometidas muchas personas, con ataques [2] racistas y xenófobos. También expresó su agradecimiento a los vecinos y militantes que lo protegieron.

«Si algo de delito tengo es ser indígena; si algo de pecado hemos cometido es haber implementado programas sociales para los más humildes, buscando la igualdad y la justicia. Solo habrá paz cuando se pueda garantizar la justicia social».

«¿Es un delito o pecado que ideológicamente seamos antimperialistas? -cuestionó-. No por este golpe voy a cambiar ideológicamente, no voy a cambiar el haber trabajado con los sectores más humildes. Hemos reducido la extrema pobreza, en especial. Esta es una lección más para fortalecer la lucha de los pueblos».

«Quiero decir a los movimientos sociales, militantes que son parte de la liberación, sean obreros o campesinos, a ministros y ministras que hasta anoche no habían renunciado, a mis hermanos del Pacto de Unidad, a mis compañeros del Trópico -que hasta el último momento me dieron seguridad-: llegamos aquí sanos gracias a México y sus autoridades. Pero también quiero decirles, hermanas y hermanos: mientras tenga la vida, seguimos en política, sigue la lucha. Y estamos seguros que los pueblos del mundo tienen todo el derecho de liberarse», concluyó.

Tensión e incertidumbre

En la tarde de este martes, habitantes de El Alto marchaban hacia La Paz exigiendo que se respete la whipala, que haya pacificación y se manifestaban expectantes por ver qué pasará si finalmente se decide crear una Asamblea para armar un gobierno de coalición y transición. A la vez, la Central Obrera Boliviana dio plazo de 24 horas para restablecer el orden constitucional. En caso contrario, iniciarían una huelga general indefinida con movilización en la ciudad de La Paz, informó ALBA TV.