En Tailandia, hogares que previamente tenían acceso a una alimentación diversa y nutritiva han comenzado a depender cada vez más de la compra de alimentos debido a la pérdida de los sistemas alimentarios locales. El informe Acuicultura industrial: ¿Mejor producción, mejor nutrición, mejor ambiente y mejor vida? [1], publicado recientemente por el Foro Mundial de Pueblos Pescadores [2], destaca el caso de la comunidad de Ban Pred Nai, donde la conversión de arrozales y manglares en estanques para la cría de camarones ha privado a las comunidades de importantes fuentes de alimento. “El banco de alimentos y los medios de sustento de la comunidad fueron destruidos por la expansión de las granjas camaroneras”, señala el informe, que contó con el apoyo de Amigos de la Tierra Internacional [3], entre otros aliados como La Vía Campesina [4] y la Marcha Mundial de las Mujeres [5].
Previo a la 37ª sesión del Comité de Pesca de la FAO (COFI 37), comunidades pesqueras, Pueblos Indígenas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil se reunieron en Roma, Italia, del 4 al 6 de septiembre de 2026, para participar en la Cumbre Mundial de Pesca en Pequeña Escala [6]. Allí llamaron a los gobiernos y actores mundiales a proteger a las comunidades pesqueras [7] y garantizar su participación significativa [8] en los procesos de toma de decisiones. Durante estas actividades, Radio Mundo Real entrevistó a Ravadee Prasertcharoensuk, directora de la Fundación de Desarrollo Sustentable, una organización que trabaja en la defensa de los derechos humanos de pescadores y pescadoras de pequeña escala, gestión de los ecosistemas, asuntos de género y manejo de los recursos naturales marinos y costeros de Tailandia.
¿Por qué la acuicultura industrial es una Falsa Solución para el hambre y la crisis alimentaria?
Esto ha sido evidente en mi país incluso desde antes de la llegada de la acuicultura industrial, a partir de la acuicultura nacional que se promovía, que comenzaba con pescadores y pescadoras de pequeña escala, con familias pequeñas, que tenían acceso a una pequeña parte de los recursos costeros para dedicarse a la acuicultura. Pero luego, después de dos, tres, cuatro o cinco años, esos terrenos fueron pasando gradualmente a manos de familias acomodadas o al sector privado, personas que ni siquiera pertenecían a esa comunidad.
Los pescadores y pescadoras de pequeña escala necesitan producir todos los días. Necesitan dinero todos los días. Necesitan alimentos. Para ellas/os es difícil conseguir el dinero necesario para comprar alimento para la acuicultura debido al deterioro de los recursos marinos y costeros y a la pérdida de biodiversidad en las zonas costeras. Hay pruebas concretas de la desaparición de la abundancia de peces en las propias costas. Y esto sin contar el deterioro de los bosques de manglares, que también se han utilizado para la acuicultura.
Además, la calidad de los alimentos puede ser muy peligrosa para el consumo. Las/os consumidoras/es no lo saben y la nutrición de la población, no solo la de los propios pescadores y pescadoras, queda profundamente afectada.
Con la degradación de los ecosistemas y de la biodiversidad de los recursos costeros, y con la pérdida de peces, las personas tienen que dedicar mucho más tiempo a salir a pescar y obtienen muy poco a cambio. Esto genera inseguridad no solo en sus medios de sustento, sino también en términos de bienestar social.
Y las mujeres, que en el pasado no han tenido realmente la oportunidad de capacitarse en otro tipo de habilidades o conocimientos, terminan teniendo que hacerse cargo de todo. Debido a las normas sociales, tienen que realizar las tareas domésticas, cuidar a las personas mayores y ocuparse de las niñas y niños. Y ahora también tienen que hacerse cargo de los ingresos familiares. La injusta desigualdad entre mujeres y hombres en las familias pesqueras se ha profundizado. Además, no les deja tiempo para participar en la elaboración de políticas relacionadas con sus medios de sustento y sus recursos, y hace que las mujeres desaparezcan, que se vuelvan invisibles. Por eso, hasta ahora no hemos visto nada realmente positivo.
Cada familia de pescadores y pescadoras de pequeña escala de Tailandia, incluidos los pueblos pescadores indígenas, tienen una pequeña parcela destinada a la acuicultura. Su forma de practicarla es diferente del modelo que se ha introducido y sí les aporta beneficios. Por eso apoyamos la acuicultura comunitaria o familiar. Pero destinar áreas extensas y promover la acuicultura industrial se ha vuelto problemático desde el punto de vista ambiental, social y económico, y aumenta la pobreza en las comunidades costeras. Por eso no creemos que valga la pena seguir promoviéndola.
¿Cuál es el impacto sobre los manglares y la biodiversidad?
En los estudios de caso que realizamos encontramos que existen muchos tipos diferentes de acuicultura en nuestro país. Uno de los modelos que se está promoviendo utiliza los bosques de manglares y fomenta la acuicultura dentro de ellos. Esto significa que se tala un manglar en muy buen estado, con muchos árboles, y el bosque se transforma en un área de acuicultura.
Quizás al principio las personas obtienen buenos ingresos. Pero hay muchos otros aspectos que considerar. Para desarrollar la acuicultura hay que utilizar medicamentos y alimentar a los animales. Hay que seleccionar determinadas especies, que pueden ser especies exóticas que originalmente no pertenecen a esa zona.
Como consecuencia, muchísimos bosques de manglares han desaparecido. Y eso también implica una gran pérdida de biodiversidad. También afecta otros aspectos: no se trata solamente de los peces. También tenemos cangrejos, camarones y otros recursos. Tenemos pruebas de lo que sucede cuando la acuicultura llega a una zona. Un buen ejemplo es Phraek Nam, una de las áreas donde trabajamos: antes obteníamos más de 40.000 kilos de cangrejo al año. Después de la llegada de la acuicultura, la cantidad de cangrejos disponibles en esa zona se redujo a 300 o 400 kilos anuales. Y son las mujeres quienes recogen los cangrejos y los venden. Por eso se puede ver directamente cómo se han visto afectadas la economía y los ingresos de las familias. Están perdiendo esos recursos.
Esta es la razón por la que no creemos que la acuicultura industrial deba ser la respuesta para la seguridad alimentaria ni para la existencia de los pescadores y pescadoras de pequeña escala.
¿Quiénes se benefician de la acuicultura industrial?
Quienes no son pescadores, sino que ocupan puestos de toma de decisiones y elaboración de políticas; existe una especie de intercambio de beneficios. Los políticos y determinados sectores empresariales: el sector privado puede vender sus productos, como el alimento para la acuicultura. También toman especies juveniles y las convierten en alimento para los peces de las granjas acuícolas. Pero no entienden. No comprenden la situación ni la vida de la mayoría de la gente. Por ejemplo, en mi país, más del 75 % son pescadores de pequeña escala. Y esto sin contar a las mujeres, que han sido invisibilizadas, y no se han tomado en cuenta.
Ahora estás en Roma. ¿Cuáles son tus expectativas y demandas para esta sesión?
Mi demanda, por la que llevo trabajando desde hace muchísimo tiempo junto con mi movimiento y nuestra red, es que los pescadores y pescadoras de pequeña escala sean reconocidos. Que sean reconocidos formalmente.
Las mujeres pescadoras tienen que ser visibles y deben estar incluidas en los sistemas de datos. No deben ser únicamente beneficiarias, sino titulares de derechos y formar parte de cualquier programa o actividad relacionada con los recursos naturales y la pesca. Deben formar parte de la toma de decisiones, no solamente expresar su opinión. Porque han demostrado a lo largo de cientos y miles de años que su forma de pescar permite cuidar los recursos al mismo tiempo que obtienen de ellos lo necesario para su supervivencia cotidiana y para la vida de la comunidad.
Elaborar un Plan Nacional de Acción no significa que los derechos de quienes se dedican a la pesca de pequeña escala hayan sido reconocidos, respaldados y protegidos legalmente mediante normas y reglamentaciones. Simplemente dicen: “de acuerdo, los respaldamos”. Y esta es una de las cuestiones por las que luchamos. Ese reconocimiento tiene que ser formal; tiene que tener una dimensión jurídica. Deben existir medidas, normas y reglamentaciones que reconozcan efectivamente los derechos de los pescadores y pescadoras de pequeña escala. Tienen que reconocer a las mujeres pescadoras. También deben garantizar una gobernanza que incluya la participación significativa de los pescadores de pequeña escala y de las mujeres pescadoras, y preparar a las generaciones más jóvenes para que continúen cuidando los recursos.
Para proteger los derechos humanos de los pescadores y pescadoras de pequeña escala, los Planes Nacionales de Acción son solo una de las herramientas para desarrollar políticas que generen condiciones favorables, apoyar la continuidad de la pesca de pequeña escala, respaldar a las mujeres en el logro de su autodeterminación y reconocer su papel en la pesca y en la gestión de los recursos naturales.
No se trata de reclamar que el gobierno se ocupe de nosotras/os y quedemos únicamente como beneficiarias/os. No, no se trata de eso. Un mensaje muy claro es que promovemos la elaboración del Plan Nacional de Acción y que somos nosotras/os mismas/os quienes lo estamos construyendo. Lo demostramos con nuestras acciones. Es verdaderamente una agenda de los pueblos.
Ahora contamos con un marco común entre los movimientos populares, en el que también participan académicas/os, investigadoras/es, organizaciones de la sociedad civil y funcionarias/os públicas/os. Espero que se convierta en un espacio que genere condiciones para avanzar, para seguir trabajando entre nosotras/os a nivel comunitario, al mismo tiempo que promovemos una mayor comprensión pública e incidimos en los gobiernos para que desarrollen Planes Nacionales de Acción.
Esta mañana vino el Director General de la FAO y dio un discurso cuyo mensaje central estaba fuertemente orientado a promover la acuicultura industrial. Y todas las personas que estamos aquí somos pescadores y pescadoras de pequeña escala. Pero el mensaje de su discurso fue: “Dejen la pesca de captura, pásense a la acuicultura, apuesten por la inversión, promuevan la acuicultura. Es mejor; no tienen que dedicar tanto tiempo, pueden ahorrar dinero y ganar más”, ese tipo de cosas.
Esto realmente reforzó nuestra unidad colectiva. Acabamos de terminar el foro y todas las personas expresaron que esto no es algo que podamos aceptar.
Y ahora ya tenemos un mensaje muy claro: la acuicultura industrial debe ser eliminada de las políticas de la FAO.
Tenemos que ejercer y reivindicar nuestros derechos, dejando muy claro quiénes somos como pescadores y pescadoras de pequeña escala y cuán importantes somos para la seguridad alimentaria, para el cuidado de los recursos, para el desarrollo sostenible y para las generaciones futuras.
