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Amenazas y atropellos de la creciente industria gasífera de Mozambique

Ecos del “lobby tour” para evidenciar en Europa la necesidad de un Tratado Vinculante que pare abusos de transnacionales

Mozambique se convierte rápidamente en uno de los gigantes del gas natural licuado del mundo. Tal vez sin tanta prensa internacional, monstruos del gas y el petróleo como Exxon, Eni, Chevron, Shell y BP se frotan las manos con negocios millonarios en ese país africano. Los proyectos en marcha, aún en etapa de exploración y construcción, ya expulsan comunidades locales y ponen en jaque sus medios de vida, al tiempo que las emisiones de gases de efecto invernadero, en plena crisis climática, crecerán exponencialmente.

Hay dos proyectos que se destacan y que ya tienen sus permisos aprobados y el financiamiento necesario. Se espera que las operaciones de extracción inicien en 2022. Los dos emprendimientos están situados en la cuenca del río Rovuma, al norte del país, cerca de la frontera con Tanzania. Uno es el “Proyecto LNG de Mozambique”, liderado por la empresa estadounidense Anadarko. Se trata del Área de Concesión 1 y todavía no se ha iniciado la construcción offshore. La participación de Anadarko en el proyecto es ahora propiedad de la compañía francesa Total, que en mayo adquirió los activos de Anadarko en África y decidió asumir las operaciones en el proyecto en Mozambique a fin de este año. Por otra parte, el proyecto “Coral South Floating LNG”, liderado por la corporación italiana Eni y la estadounidense ExxonMobil, ya empezó su construcción offshore en el Área de Concesión 4.

Pero el nuevo negocio hidrocarburífero mozambiqueño favorece también a otras empresas gigantescas del sector, como la inglesa BP y la anglo holandesa Shell, a bancos franceses como BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole, compañías estatales chinas e indias, empresas japonesas como Mitsui, y también compañías coreanas, entre otros actores.

La activista Ilham Rawoot, integrante de Justiça Ambiental (JA!) – Amigos de la Tierra Mozambique [1], destacó a Radio Mundo Real el carácter creciente, dinámico y cambiante del sector gasífero en Mozambique en la actualidad, donde hay inyecciones de capital continuamente y los diversos actores no se hacen responsables de los impactos negativos que ya provocan.

Aún cuando estamos recién en la fase de construcción, los impactos son terribles”, dijo Ilham. El “Proyecto LNG de Mozambique”, por ejemplo, prevé la remoción por la fuerza de 556 familias de sus casas y tierras. “Perderán sus tierras de cultivo, y otras el acceso al mar, porque muchas de ellas son familias de pescadores”. JA! – Amigos de la Tierra Mozambique ha visitado a esas comunidades locales. En un comunicado de prensa difundido en los primeros días de julio la organización ambientalista alertó que los acuerdos de compensación entre Anadarko y las comunidades afectadas son en su mayoría inadecuados.

Básicamente, la gente perderá sus medios de vida”, resumió Ilham. La activista explicó también que “las tierras de cultivo que se entregan a las comunidades afectadas quedan muy lejos de donde ellas serán reasentadas”, y que “los pescadores serán trasladados a unos 10 kilómetros de distancia del mar”, que sería también gravemente contaminado.

Además, se espera que el impacto climático sea masivo. Sólo el “Proyecto LNG de Mozambique” aumentará las emisiones de gasas de efecto invernadero de todo el país un 10 por ciento por año hasta 2022.

La difícil puja por el Tratado Vinculante sobre transnacionales y DDHH: la resistencia de los gobiernos del Norte

A mediados de junio Ilham y otros defensores del medio ambiente y los derechos humanos de varios países del Sur global realizaron un “lobby tour” por las ciudades europeas de Madrid, París, Amsterdam, La Haya y Bruselas, acompañados por Amigos de la Tierra Europa [2]. El objetivo fue presionar a favor del Tratado Vinculante que se negocia en Naciones Unidas sobre corporaciones transnacionales y sus violaciones a los derechos humanos [3].

Ese acuerdo es de especial trascendencia para cientos de organizaciones y movimientos sociales de todos los continentes, que lo ven como la única forma de asegurar que haya justicia para las comunidades afectadas por las grandes empresas. [4] En cambio, el tratado es una amenaza por el sector corporativo y diversos gobiernos del Norte global, de donde las compañías son originarias. De hecho, la Unión Europea ha intentado descarrilar las negociaciones desde el inicio, hace ya varios años.

Los activistas se reunieron durante el lobby tour con representantes de gobiernos, parlamentarios, ejecutivos de empresas (incluso participaron en algunas Asambleas Generales Anuales) y también con integrantes de organizaciones sociales. Buscaron crear nuevas alianzas con organizaciones diversas, reforzar las ya existentes y enfrentar el poder corporativo. Para Ilham fue una oportunidad única de ver a los ejecutivos de las empresas que hoy participan del boom del gas en Mozambique, casi todas del Norte global. “Los gobiernos europeos a menudo toman mucho más en serio a las organizaciones europeas que a las organizaciones africanas, lamentablemente”, dijo la ambientalista.

En cuanto a las reuniones mantenidas en Europa con los representantes de la industria del gas y los gobiernos, Ilham las consideró “un tanto hostiles, en general”. “Lo que saqué en limpio fue que esas empresas y gobiernos son muy estúpidos e ignorantes, o muy inteligentes, por cómo esconden todo lo que saben”, manifestó.

La representante de JA! – Amigos de la Tierra Mozambique concurrió a la Asamblea General Anual de Shell con integrantes de Millieudefensie – Amigos de la Tierra Holanda [5]. Shell será uno de los compradores más importantes del gas de Mozambique. En la asamblea de la empresa Ilham preguntó sobre los estudios de impacto ambiental de la actividad gasífera en Mozambique y las acciones de la compañía en la zona de afección. Pero no tuvo respuestas. Una vez que insistió por una respuesta, la obtuvo de parte del CEO, Ben van Beurden, que le dijo, según Ilham: “no pienso que tú realmente entiendas el cambio climático”, para luego agregar, “lo que está ocurriendo en el terreno no es nuestro problema como compradores, es responsabilidad del operador”. “No asumen ninguna responsabilidad por lo que está ocurriendo en Mozambique”, evaluó Ilham.

La activista ambiental quedó sorprendida también por una charla mantenida con una autoridad del gobierno holandés, que prefirió no nombrar. Según el relato de Ilham, en la reunión le comentó a esa persona sobre el Tratado Vinculante. La respuesta obtenida fue: “¿pero qué pasa con China?”. Los gobiernos del Norte no están dispuestos a ceder privilegios que pudiera aprovechar China. “Es una excusa tan tonta”, dijo Ilham. “Entonces le pregunté si básicamente me estaba diciendo que no dejaría de ‘orinar en la arena’ porque los otros matones todavía ‘orinan en la arena’. Y me respondió que si las empresas holandesas desinvierten o salen de Mozambique las compañías chinas seguirán invirtiendo en ese país. A lo que le dije: ‘¿cómo puedes decirle a otras empresas y otros países qué hacer si tú no te haces responsable de lo que a ti te toca?”.

Sobre el final de la entrevista con Ilham, la activista ambiental dijo que el Tratado Vinculante es “crucial para Mozambique”, porque “las transnacionales no le rinden cuentas ni a los gobiernos de los países de donde son originarias“. “La única forma de hacerlas rendir cuentas, de poder decirles que sus actividades no están bien y necesitan parar, es el Tratado Vinculante”.