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Se celebrará en Italia reunión hacia nuevo marco de ONU para proteger la biodiversidad

Alerta ante falta de ambición, falsas soluciones y escasa atención a verdaderos responsables de devastación ambiental

La federación ecologista Amigos de la Tierra Internacional (ATI) reafirma su preocupación ante la falta de ambición del nuevo marco que se negocia en Naciones Unidas y que sentará las bases para la protección de la biodiversidad en el planeta en el período 2020-2030.

Por eso, una delegación de ATI se hará presente en Roma, la capital italiana, para participar de la segunda reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta de la Convención de ONU sobre Diversidad Biológica (CDB), que trata el llamado “Marco Mundial de la Diversidad Biológica posterior a 2020”. La instancia va del 24 al 29 de febrero.

Para conocer más en detalle la posición de ATI, Radio Mundo Real entrevistó al ecologista Friedrich Wulf, de Pro Natura – Amigos de la Tierra Suiza, que sigue las negociaciones en la CDB desde hace 13 años y que estará en Roma en la reunión venidera.

El activista nos explicó que el plan estratégico para la diversidad biológica 2011 – 2020, que incluye las 20 llamadas “Metas de Aichi”, expira este año. Por eso debe adoptarse un nuevo plan estratégico, que es el “Marco Mundial de la Diversidad Biológica posterior a 2020”, que regirá hasta 2030. La aprobación se daría en octubre en Kunming, China, en la décimo quinta Conferencia de las Partes de la CDB (COP 15).

Para ATI el “Borrador Cero” del nuevo marco, que se hizo público el 13 de enero, es poco ambicioso. “Muchos objetivos son más débiles que los anteriores. También está el tema del lenguaje sobre corporaciones. El rol, la responsabilidad y las reglas para las empresas no se abordan completamente. Los derechos y asuntos de equidad son todavía débiles”, dijo Wulf a Radio Mundo Real.

El activista agregó: “personalmente estoy muy preocupado por la sección denominada “Satisfacer las Necesidades de la Gente”, que llama a una intensificación, o mejora, o incremento de la producción en la agricultura, silvicultura, en la pesca. Esto aumentará los conflictos, porque por supuesto que profundizará la presión sobre la biodiversidad. No creemos que establecer un objetivo cuantitativo de aumento de la producción de alimentos sea una buena idea”. ATI alerta desde hace años, en la línea de La Vía Campesina, que no hay falta de alimentos en el mundo, sino que los sistemas de comercialización están controlados por las grandes transnacionales del sector.

El 17 de enero ATI consideró en una nota en su página web [1] que el Borrador Cero del “Marco Mundial de la Diversidad Biológica posterior a 2020” hace avances alentadores hacia un sistema que enfrente las causas estructurales de la pérdida de biodiversidad. “Sin embargo, carece de aspectos críticos para lograr este cambio, incluidos el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, y mecanismos de equidad, justicia y mitigación de los impactos para los países vulnerables del Sur”, dijo. “De manera frustrante, (el Borrador Cero) continúa además promoviendo falsas soluciones que le ponen un precio a la naturaleza, tal como la compensación de la biodiversidad y la cooperación con el sector privado”, añadió.

En mayo de 2019 un informe mundial exhaustivo [2] hecho público por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, que informa al CDB), alertó que el mundo natural está en estado calamitoso y que son las “acciones humanas” las que han “alterado significativamente la naturaleza” en diversas partes del planeta.

“La acción humana amenaza actualmente de extinción a más especies que nunca a nivel mundial. Alrededor de un millón de especies ya enfrentan esa amenaza”, enfatizó el estudio. El trabajo advirtió también que se deben emprender acciones drásticas para cambiar los sistemas económicos y sociales para que el mundo no enfrente el colapso ecológico.

ATI advirtió en aquel momento sobre la importancia del estudio de la IPBES, aunque analizó que falló en identificar a las verdaderos responsables de la devastación de la biodiversidad con actividades como la agricultura industrial y la minería de gran escala, que son las corporaciones transnacionales. Si bien el estudio las menciona, lo hace pocas veces y no analiza las estructuras económicas que les otorgan tanto poder, consideró la federación ecologista en ese entonces.

Wulf explicó a Radio Mundo Real: “lo que realmente reclamamos es un cambio de sistema, un cambio sustancial del sistema social y económico que causa la pérdida de biodiversidad. Eso significa que necesitamos atender los agentes, cambiar la economía, para que la presión sobre la diversidad biológica no sea tan grande, porque perdemos millones de kilómetros cuadrados de selva tropical cada año con la producción de palma aceitera, carne y soja. Esto debe pararse”.

No obstante, el representante de Pro Natura – Amigos de la Tierra Suiza, saludó que hay una consulta previa días antes de que inicien las tratativas en Roma para atender cuestiones de responsabilidad, rendición de cuentas y mecanismos para que el nuevo “Marco Mundial de la Diversidad Biológica posterior a 2020” funcione bien. “Espero que podamos presentar allí algunas ideas que se agreguen al borrador más tarde”, dijo.

Otro aspecto positivo, según Wulf, es que existe una llamada por una mejor implementación del nuevo marco. Hasta el momento son sólo los ministros de medio ambiente que están cargo de cuidar que se implemente lo que dice la CDB. Pero el texto ahora pide a los jefes de Estado que se hagan responsables y que cada ministerio haga lo que le corresponde.

La mayoría de las Metas de Aichi que eran claves en el plan estratégico aún vigente no han sido alcanzadas, y la razón no es que esas metas no sean buenas, sino que no fue hecho lo suficiente para cumplirlas. Así que realmente esperamos fortalecer el lenguaje sobre la revisión y el cumplimiento, para que la implementación funcione mejor en el futuro”, dijo Wulf.

Agregó que, además, ATI buscará que se fortalezca la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales, considerados clave para la conservación de la diversidad biológica en el informe de la IPBES. Ese estudio advirtió que los territorios manejados por pueblos indígenas y comunidades locales son los que están mejor y que hay que proteger a esas poblaciones.