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El comercio de residuos plásticos: uno de los negocios más cínicos del mundo capitalista en cuestión

En horas se sabrá si ONU aprueba o no propuesta para controlar manejo de esos residuos

“Reclamamos que se ponga fin a todo el comercio de residuos plásticos. Vemos que algunos países desarrollados aún tratan de tirar sus desechos en los países en desarrollo. No tiren sus residuos en nuestros estados”, dijo el lunes la ambientalista Mageswari Sangaralingam, de SAM – Amigos de la Tierra Malasia.

La activista participa en la décimo cuarta Conferencia de las Partes del Convenio de Basilea (COP 14), en Ginebra, Suiza, en la que más de 180 países analizan desde el 28 de abril y hasta este viernes una propuesta de Noruega para que se incluyan explícitamente los desechos plásticos en el alcance del Convenio.

Según Amigos de la Tierra Internacional, eso ayudaría a evitar el mal manejo de los desechos plásticos. «Un resultado crucial sería que los exportadores de desechos plásticos necesiten el consentimiento previo e informado de los países receptores», expresó en un comunicado de prensa la federación ambientalista. [1]

Negocio insustentable

El llamado “Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación” fue adoptado en 1989 luego de que se descubrieran en África y otras partes del Sur Global depósitos de desechos tóxicos importados del exterior.

Por su parte, el comercio mundial de desechos plásticos se ha convertido en un gran negocio. Amigos de la Tierra Internacional explica que, de 1988 a 2016 los diez principales exportadores de desechos plásticos (entre ellos Estados Unidos, Japón y Reino Unido) exportaron 168 millones de toneladas, la mayoría a China. La federación ambientalista alerta que “la oscura realidad es que muchos plásticos que las/os ciudadanas/os tiran a las papeleras de reciclaje son de mala calidad, sucios y mixtos, que se vierten en países del Sur Global, donde por lo general se reciclan de forma poco segura siguiendo estándares bajos y a menudo son simplemente incinerados, llevados a vertederos o filtrados al medio ambiente”. “Esto es impulsado por una economía cortoplacista feroz: exportar es muchas veces menos costoso que reducir, clasificar, limpiar, reciclar o reutilizar los desechos localmente”, agrega el parte de prensa.

En 2017, China notificó a la Organización Mundial del Comercio que pretendía prohibir la importación de desechos plásticos y la moratoria entró en vigencia en marzo de 2018, lo que desató una reacción en cadena en el sistema mundial de desechos plásticos. De mantenerse la tendencia actual en las cifras de exportación, la nueva política china desplazará aproximadamente 111 millones de toneladas métricas de desechos plásticos antes de 2030. Actualmente esos desechos plásticos están inundando el sureste de Asia: Indonesia, Malasia, Vietnam, India, Taiwán y Tailandia enfrentan rápidos aumentos de las importaciones de esos residuos.

Es por eso que la propuesta noruega para que se incluyan explícitamente los desechos plásticos en el alcance del Convenio de Basilea es tan importante para los países asiáticos, y así lo aseguró Mageswari a Radio Mundo Real. Explicó que “en Malasia e Indonesia lo que vemos es que muchos residuos plásticos que no pueden ser reciclados terminan en nuestros países”. “Eso causa un montón de problemas en los estados en desarrollo, porque no tenemos la capacidad de reciclar todo”.

Mageswari en la COP 14.

 

Una luz en el camino

La activista señaló que casi todos los países apoyan la iniciativa noruega, que tiene el patrocinio de Japón y unas 600.000 firmas de público en general de respaldo. No obstante, Estados Unidos, uno de los mayores exportadores de residuos plásticos, no apoya la iniciativa, aunque no es parte del Convenio de Basilea, Argentina intenta realizar enmiendas al texto, y la Unión Europea ha realizado algunos comentarios a ese escrito, aunque a fin de mejorarlo, según nos explicó Mageswari.

La activista reivindicó que urge que los países exportadores de residuos plásticos deban tener el consentimiento informado previo de los países importadores, que deben saber a ciencia cierta lo que reciben y los riesgos que asumen. Eso sería fundamental para regular eficazmente el comercio de residuos plásticos.

El comunicado de prensa de Amigos de la Tierra Internacional alerta que el reciclaje en los países en desarrollo se hace de forma muy poco segura, con estándares de calidad muy bajos. Los ambientalistas dicen además que sólo el 9 por ciento de los plásticos producidos se han reciclado. “Queda claro que debemos hacer frente al problema de origen mediante la reducción de la producción y hacer que las empresas que obtienen ganancias con este comercio de desechos rindan cuentas”.

Por eso Mageswari aseguró que el reciclaje no es la solución para atender la crisis que sufren los países en desarrollo que reciben los residuos plásticos. Explicó que la mayoría de los países del Sur global no tienen capacidad para lidiar con los residuos, tratarlos y limpiarlos.

A la hora de hablar de las consecuencias que padecen las poblaciones de los países que reciben grandes cantidades de plásticos, la representante de SAM – Amigos de la Tierra Malasia destacó que esos residuos terminan en los suelos, las aguas y en tierras agrícolas.

“Sinceramente, mucho plástico que termina en los mares, vuelve a nosotros. Estamos comiendo plásticos, por los microplásticos en los pescados que consumimos”, dijo Mageswari. Habló también de los efectos de la industria del reciclaje, donde muchos de los residuos tienen que ser quemados, y eso afecta el aire con emisiones tóxicas, causando dificultades respiratorias e irritaciones en la piel de la gente de comunidades cercanas. “Esas son las enfermedades que están sufriendo en el corto plazo, no sabemos realmente qué pasará en el largo plazo”, alertó.

La activista ambiental explicó además que la limpieza de los vertederos de residuos termina a cargo de los gobiernos de los países receptores, que no tienen dinero para pagarla. Esos residuos son los que terminan generando graves consecuencias ambientales y en la salud de la población.

Mageswari espera que este jueves o viernes se termine aprobando la propuesta de Noruega y en los términos en que fue planteada, para que se incluyan los desechos plásticos al Convenio de Basilea y se regule su manejo. La activista es clara al decir la demanda de las organizaciones sociales y ambientalistas presentes en estas horas en Ginebra: “Reclamamos que se ponga fin a todo el comercio de residuos plásticos. No tiren sus residuos en los países en desarrollo”, dijo al mundo industrializado.