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Familia patriarcal, agronegocio y narcotráfico amenazan la soberanía alimentaria

Entrevista con Miriam Nobre*, agrónoma y activista feminista en la Marcha Mundial de Mujeres de Brasil para Boletín Nyéléni.

¿Qué desafíos representa el avance de modelos neofascistas y conservadores en la región latinoamericana para la Soberanía Alimentaria?

Esta vuelta al modelo de familia patriarcal, que es parte del discurso de sectores fascistas y conservadores, donde el hombre maneja el destino de la mujer y de los hijos, se suma al desmantelamiento de políticas públicas que buscaban la permanencia de jóvenes en el campo y a la alianza entre agronegocio y narcotráfico como amenazas constantes de despojo para las comunidades.

Para desarrollar Soberanía Alimentaria necesitamos lugares donde la gente pueda cultivar los alimentos y desarrollar conocimientos tradicionales. No podemos permitir que los pueblos indígenas y afrodescendientes, que tienen un rol importantísimo en la defensa de los territorios, sean atacados continuamente.

A eso hay que sumarle la destrucción de procesos tradicionales, como los rituales que hay al momento de sembrar o cosechar el maíz, por ejemplo, que son una forma de organizar el pensamiento mediante la observación de la naturaleza.

La transmisión de saberes entre generaciones muchas veces se hace a través de rituales, y acá (en Brasil) algunas religiones neopentecostales confrontan esos rituales de las comunidades indígenas.

También persiguen a mujeres ancianas o solas, acusándolas de “brujas” o “hechiceras”, agrediéndolas físicamente, poniendo a la comunidad en contra de ellas, logrando expulsarlas de sus tierras, negándoles la posibilidad de gestionar la tierra.

¿De qué manera la Soberanía Alimentaria es una forma de resistir el avance del fascismo?

La Soberanía Alimentaria es una forma de resistencia porque supone la posibilidad de organizar la vida de otra manera, desde lo más básico, cuestionando qué y cómo comemos, apoyando a pequeños productores, repartiendo las tareas domésticas para que no queden solo a cargo las mujeres. Para eso, debemos luchar para que las mujeres y las generaciones más jóvenes sean agricultoras/es que puedan experimentar y hacer agroecología.

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*Miriam Nobre integra el equipo de SOF (Sempreviva Organização Feminista) donde desarrolla actividades de educación popular, investigación y asesoramiento técnico en Economía Feminista, Agroecología, Soberanía Alimentaria y Economía Solidaria, en los últimos años junto a campesinas y quilombolas del Vale do Ribeira, San Pablo. Entre 2006 y 2013 fue coordinadora del Secretariado Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres cuando integró al comité coordinador de Nyeléni Foro por la Soberanía Alimentaria.