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Juzgan a productor hortícola por muerte de niño contaminado con agrotóxicos

Segundo juicio penal por asesinato de Nicolás Arévalo en Corrientes, Argentina. Entrevista a Emilio Spataro, testigo de la causa.

En Argentina se desarrolla desde el 4 de diciembre un juicio penal contra un productor hortícola acusado de provocar la muerte a Nicolás Arévalo, un niño de 4 años de edad, y de generar graves lesiones a Celeste Estévez (prima de Nicolás, de 7 años) con agrotóxicos utilizados en una tomatera de Lavalle, provincia de Corrientes.

Los hechos ocurrieron hace 9 años, cuando el niño y la niña tomaron contacto con líquidos y gases provenientes de la tomatera cercana a la casa de Nicolás, quien falleció el 4 de abril de 2011 por una intoxicación aguda seguida de muerte, según confirmó la autopsia, por presencia de endosulfán en sangre y órganos del niño. Mientras que Celeste pasó 3 meses en terapia intensiva logrando salvar su vida.

El proceso judicial actual es la reedición de un juicio penal que tuvo lugar en 2016 contra el productor Ricardo Prieto, por homicidio culposo por las fumigaciones que realizó en su producción agrícola que produjeron la muerte de Nicolás, en el cual el productor fue absuelto por el Tribunal Oral Penal de Goya. Esa absolución fue duramente criticada por los familiares de los niños y por las organizaciones campesinas y ambientalistas.

Para conocer cómo se está desarrollando el juicio entrevistamos a Emilio Spataro, integrante de la organización Amigos de la Tierra Argentina, quien participó este miércoles 9 como testigo de la causa.

«El primer juicio fue bochornoso -dijo Spataro-: se atacaba permanentemente a los testigos, con artimañas consentidas por el tribunal. Ahora es más respetuoso de las formas, pero con la cuestión de fondo todavía falta escuchar los alegatos» y se espera la sentencia para el próximo lunes.

«Mi testimonio justamente apuntó a ir a la cuestión de fondo, porque algo que lamentablemente se está repitiendo en este juicio es discutir cosas que ya no deberían discutirse, [como] la toxicidad del endosulfán [que] ya está comprobada científicamente -continuó Spataro en la entrevista que puede escucharse en el audio que acompaña esta nota-. El endosulfán ya forma parte del Anexo A del Convenio de Estocolmo [1], que regula e intenta limitar y prohibir el uso de los compuestos contaminantes orgánicos persistentes, es decir, de los tóxicos más dañinos que hay en el Planeta, producidos por la humanidad».

«Las pericias ya demostraron que el endosulfán ya está en el ambiente, que la contaminación se produjo, y que la causa de la muerte de Nicolás Arévalo fue una intoxicación aguda seguida de muerte por endosulfán, encontrado en el cuerpo de Nico», que le provocó una falla hepática y edema de pulmón.

El juicio permite poner en el tapete cómo el modelo agroindustrial, que exacerba el uso de agrotóxicos, mata. En Argentina se utilizan 500 millones de litros de glifosato por año. Ya está probado que el uso de este insumo provoca cáncer, problemás endócrinos, alergias y otro tipo de consecuencias en la salud integral de los pueblos. Y también visibilizar las responsabilidades políticas y los intereses corporativos en torno a quiénes quieren sostener este modelo: «Empezar a ponerle nombre y rostro a los responsables lleva también a ver cuáles son los entramados de complicidades y las distintas acciones que tomaron personas e instituciones para que esto sea una trágica realidad».

Entre los testigos están el hermano de Nicolás y el padre de Celeste, quienes trabajaron para Prieto y ya confirmaron ante el tribunal las inexistentes condiciones de seguridad para la aplicación de los agrotóxicos. También hubo declaraciones de los vecinos, como ocurrió en 2016, que denunciaron cómo el productor intentó esconder las pruebas, informo la Agencia Tierra Viva [2].

Si bien Spataro consideró que se ha permitido un mejor desarrollo del juicio, respecto de la vez anterior, sin tanta coerción hacia familiares y testigos, «el entramado de protección política al productor continúa vigente», denunció en entrevista con RMR.

Amigos de la Tierra Argentina apoya solidariamente a la Federación Campesina Guaraní (FCG) de Corrientes, miembro de la Via Campesina, en esta búsqueda de justicia. “Sabemos que muchos de nuestros grupos atraviesan situaciones y problemáticas similares”, dijeron desde ATA.

A pesar de la presión corporativa, hay miles de familias que producen sin agrotóxicos en Corrientes. De hecho, los familiares de Arévalos, tras hacer la denuncia y no poder seguir trabajando para quienes habían denunciado, armaron unidades productivas autogestivas que integran la FCG, producen alimentos sanos, libres de agrotóxicos, “demostrando que el cambio es posible”, dice Spataro. “Por eso impulsamos una transición hacia la agroecología de toda la zona”, concluyó.

Por otra parte, Josefina Arévalo, tía de Nicolás y Celeste, referente de la Federación Campesina Guaraní de Corrientes, declaró que el primer juicio “fue un robo, producido por decisión política, no quieren que quede en evidencia que las fumigaciones matan, los agrotóxicos son venenos y los dueños de los establecimientos los usan con total impunidad”.

Este nuevo juicio es el resultado de que el Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes, resolviera hacer lugar al recurso de casación interpuesto tanto por la Fiscalía como por el querellante, en 2018, en ese entonces a cargo del Dr. Julián Segovia.