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Amigos de la Tierra obtiene histórico fallo contra Shell en Nigeria

Cuatro agricultores habían denunciado a la empresa hace 13 años. Dos de ellos murieron sin conocer el resultado judicial.

El 29 de enero, después de 13 años, la justicia holandesa falló a favor de campesinos que, acompañados de Milieudefensie/Amigos de la Tierra Países Bajos, denunciaron a Shell por derrames de petróleo producidos en el delta del Níger principalmente entre los años 2004 y 2007.

“Mi primera impresión es de alegría y felicidad. Cuando luchas y ves que el fruto de tu trabajo se materializa no puedes evitar sentirte feliz por ello. Por otro lado, me siento terriblemente mal, porque hay personas que han estado muy activas en este caso, caminando conmigo desde las comunidades, que deseaban que este resultado llegara y no pudieron verlo. Dos de los demandantes originales, el Jefe Barizaa Tete Dooh, el padre de Eric Barizaa y de la comunidad de Goi, y el Sr. Alali Efanga de la comunidad de Oruma, demandante original en este caso, murieron en el curso de este litigio», dice en esta entrevista con RMR el abogado Chima Williams, director ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria, que acompañó a los denunciantes en la primera instancia de este juicio.

“Por fin hay algo de justicia para el pueblo nigeriano que sufre las consecuencias del petróleo de Shell. Es una victoria agridulce, ya que dos de los demandantes, incluido mi padre, no vivieron para ver el final de este juicio. Pero este veredicto trae esperanza para el futuro de la gente del delta del Níger”, opinó Eric Dooh, uno de los cuatro demandantes nigerianos, informó Amigos de la Tierra.

En una decisión calificada como “histórica” por la federación ambientalista internacional, la Corte de Apelaciones de La Haya determinó que la empresa subsidiaria de Shell en Nigeria tiene que ofrecer reparaciones a las personas agricultoras para compensar la pérdida de ingresos por la contaminación de las tierras y vías fluviales en el sureste nigeriano.

Todavía no se sabe qué tipo de compensación podría ser. Williams dijo que no se sabe “si será sólo en términos de dinero, si será en términos de asegurar una limpieza adecuada, o provisiones de instalaciones en esas comunidades”. Cualquiera que sea el contenido de la compensación, sólo se determinará después de que Shell haya decidido si quiere apelar esta sentencia ante la Corte Suprema o no.

“Para las habitantes del delta del Níger, es crucial que se limpien sus tierras y se compense la pérdida de cosechas y medios de subsistencia ​​por la parte culpable, Shell”, opinó Donald Pols, director de Milieudefensie.

Respecto de las compensaciones, Williams dijo que por ahora «no hay ningún pronunciamiento del tribunal al respecto y no presentamos ninguna condición de compensación ante el tribunal [porque] la compensación sólo se calculará después de que el tribunal se haya pronunciado sobre el pago de la misma». Pero esta reparación (sea económica o de otro tipo) se determinará una vez que se sepa si Shell va a apelar ante la Corte Suprema o no. «Por ahora nadie puede decir específicamente cuál es el contenido de la compensación a pagar», aclaró el director de Amigos de la Tierra Nigeria.

Antecedentes

El caso, presentado en 2008 por cuatro agricultores nigerianos junto a Amigos de la Tierra Países Bajos, es el primero que consigue que una empresa holandesa sea considerada responsable de las acciones de su filial extranjera.

Un tribunal inferior de los Países Bajos ya había determinado en 2013 que Shell debía pagar una indemnización por una fuga, pero dictaminó que la empresa matriz de Shell en los Países Bajos no podía ser considerada responsable en un tribunal holandés por las acciones de su filial nigeriana. Ambas partes presentaron apelaciones ese año. Los denunciantes buscaron responsabilizar a la empresa matriz de Shell por los derrames, mientras que Shell dijo que ni ella ni su subsidiaria eran responsables, argumentando que las fugas fueron el resultado de “sabotajes” locales y no de un mal mantenimiento. Finalmente, la Corte de Apelaciones dijo que Shell no había demostrado “más allá de toda duda razonable” que los saboteadores fueran responsables de las fugas que afectan a los pueblos de Goi.

Petróleo en nuestras manos: impactos

Desde Amigos de la Tierra Europa recordaron que “cada año, 16 mil bebés mueren como resultado de la contaminación” [1] provocada por los derrames de petróleo y que “la esperanza de vida en el delta es diez años menos que en el resto de Nigeria”.

Este fallo histórico que podría allanar el camino para más casos contra la compañía energética angloholandesa, como el que actualmente se desarrolla en La Haya, acusándola de ser una de las principales responsables de la crisis climática mundial [2].

«Este fallo pueden instar a otras comunidades de todo el mundo donde se están produciendo destrucciones destructivas a que vean la sentencia del delta del Níger como propia, y comiencen a acercarse a sus gobiernos y empresas para estimularles a hacer lo correcto dentro de su comunidad», Chima Williams, director ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria.

Shell Nigeria, en particular, fue responsabilizado por la contaminación con petróleo en tres lugares del delta del Níger, pero, según el tribunal, la empresa matriz Royal Dutch Shell también violó su responsabilidad de cuidado. En este sentido, la Corte solicitó a Shell que instale sistemas de detección para evitar futuras fugas en los oleoductos.

El fallo establece un precedente para marcar la responsabilidad de las empresas transnacionales en las violaciones a los derechos colectivos de los pueblos, ya que la casa matriz de estas empresas suele quedar absuelta de culpas o responsabilidades en los crímenes socioambientales -aunque las transnacionales pueden someter a juicio a los Estados en tribunales arbitrales-.

En este sentido, Williams considera que esta sentencia podría dar un nuevo impulso en el debate a nivel de Naciones Unidas por la construcción de un Tratado Vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos [3]: «Si tenemos un Tratado Vinculante a nivel de la ONU, tal como se está avanzando progresivamente, nos ocupamos de los países donde hay instituciones débiles, para obligar a las corporaciones a comportarse en esos países débiles como se comportan en los países fuertes sabiendo que, por las disposiciones del tratado vinculante, pueden ser considerados responsables en ciertos niveles. El tratado ayudará a que casos como este se muevan más fácil y rápidamente».