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Contexto y coyuntura en América Latina y el Caribe: miradas desde los pueblos en lucha

La Jornada Continental por la Democracia y Contra el neoliberalismo realizó una actividad para analizar la situación socio política de la región.

El mundo atraviesa una situación particular por la llegada del Covid-19 y las múltiples crisis que la instalación de la pandemia agudizó. América Latina y el Caribe presencia un avance de medidas regresivas y gobiernos neoliberales, pero también estallidos sociales en defensa de los derechos de los pueblos.

Estos contextos asociados generan la necesidad de intercambiar, analizar y compartir experiencias de luchas que apunten a una articulación y resistencia continental.

Con la participación de Gonzalo Armúa, de la Articulación Continental de Movimientos Sociales y Populares hacia el ALBA (ALBA Movimientos) [1]; Nury Martínez, de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC – La Vía Campesina [2]); Juan Almendarez, de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) [3], y Eric Campos Bonta, de la Central Única de Trabajadores de Chile (CUT Chile) [4], la Jornada Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo [5] realizó el 31 de agosto un intercambio público [6] sobre la situación coyuntural de la región. Contó con la moderación de Wendy Cruz, de la CLOC, y un cierre a cargo de Nalu Faria, de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) [7].

“América Latina y el Caribe tienen más del 60% de los bienes productivos del mundo”, y por esta razón, “siempre estamos en el ojo del huracán del capitalismo y el neoliberalismo salvaje”, dijo Cruz.

Un análisis geopolítico

Gonzalo Armúa fue el primer expositor de la actividad y destacó la importancia del momento geopolítico actual: “estamos atravesando un momento de crisis múltiples del capitalismo que están interrelacionadas”. Una de las crisis asociadas es, en palabras de Armúa, “la crisis financiera, que deviene de una crisis económica estructural que es cíclica, por las propias contradicciones del capital, pero esta crisis se combina y a la vez promueve una crisis ecológica inaudita para la historia de la humanidad”. A esto se le suma “la crisis civilizatoria; estamos en un momento de transición del sistema mundial, transición entre el mundo occidental y Asia-Pacífico, atado a un declive de Occidente en general y de Estado Unidos como potencia unipolar en particular, que deriva en una crisis de hegemonía”.

En medio de este contexto descripto por Armúa, y vinculado al nuevo paradigma tecnológico, existe en América Latina lo que el analista llama una “guerra híbrida”, una batalla que no se compone de elementos estrictamente bélicos, sino de factores psicológicos, utilización de las comunicaciones, redes sociales e instalación de agendas. “Una nueva forma de guerra que algunos teóricos chinos llaman guerra irrestricta”, explico Armúa, que también tiene componentes judiciales y algunos más tradicionales y violentos como los golpes de Estado.

Como perspectiva futura el expositor señaló que luego de la caída de casi siete por ciento del PBI general que se dio en el 2020, vendrá una recuperación económica regional. Pero esta recuperación irá hacia los sectores más favorecidos, el comercio exterior y la gran minería, por no haber una política de distribución activa de la riqueza. Para cerrar su intervención Armúa abrió la rendija para dejar entrar la luz: “se viene una serie de procesos electorales que tienen la posibilidad de disputar el rumbo de la correlación de fuerzas”.

La realidad de cada país, la realidad de la región

Nury Martínez, que preside en Colombia la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO, parte de la CLOC), expuso sobre la coyuntura en su país: “desde enero a julio de este año van más de 60 masacres, 221 personas muertas, y se ha reportado un incremento a las violaciones de los derechos humanos”. Las leyes regresivas vinculadas a la reforma laboral, pensional y tributaria sumadas a la crisis sanitaria y alimentaria del país, encuentran a Colombia en medio de un enorme descontento social.

Martínez remarcó que el gobierno de su país es autoritario y aumenta la militarización: “no se está construyendo la paz, vivimos en una guerra”. “El plan de desarrollo de Duque (Iván, presidente colombiano) plantea la paz con legalidad (…) las zonas de paz que le llaman, ahora son territorios militarizados, no hay inversión social ni nada, solo militares”.

La integrante de FENSUAGRO contó además sobre las luchas de su organización y la CLOC. “Seguimos en movilización por el reconocimiento del campesinado como sujeto social, como sujeto de derechos, con una función social que es producir la comida, seguimos por la construcción de la paz y la democratización de la tierra. El próximo año será decisivo”. En 2022 habrán elecciones de entes territoriales, Congreso y presidencia en Colombia.

Hay rasgos comunes en la situación de los países latinoamericanos y del Caribe: la cooptación corporativa de instituciones y la criminalización de la lucha social y la protesta. Por esto Martínez enfatizó: “tenemos que trabajar por la unidad, ir más allá de los intereses propios, los problemas sociales son comunes y debemos resolverlos. Tenemos que fortalecer organizaciones nacionales, regionales y continentales”.

Sobre la unidad y articulación todos los expositores hacen acuerdo. “Debemos unir las fuerzas de toda América Latina para luchar por todos los países que sufren el impacto del capitalismo, necesitamos la unidad de nuestros pueblos frente al miedo y el terror”, aseguró Juan Almendarez en su intervención, que versó sobre los conceptos de multienfermedad y relaciones verticales.

Multienfermedad en la región

El representante de ATALC, médico y referente del Movimiento Madre Tierra – Amigos de la Tierra Honduras, explicó: “históricamente entendimos mal la enfermedad. La enfermedad está sujeta al modelo económico, político y al impacto que ha tenido la explotación humana ligada al capitalismo”. Almendarez aseguró que no es solo el Covid-19 lo que enferma, sino también el miedo, la desigualdad y el estado de fragmentación de los países. Expuso sobre la despolitización de los cambios climáticos, tomados como naturales cuando son “desastres políticos, son parte de la política violenta del neoliberalismo”.

De esta manera Almendarez introdujo el concepto de relaciones verticales y sus falsas soluciones: “aparece un núcleo de expertos que le dicen al pueblo qué hacer (…) no se toman en cuenta las organizaciones sociales (campesinas, obreras, de mujeres, sociales), todo lo que existe es un orden imperial y así la pandemia se resuelve únicamente por vacunas, toda la historia de nuestros países y la sabiduría popular no es tomada en cuenta”.

En tanto, el chileno Eric Campos Bonta subrayó la importancia de mirar la actualidad con perspectiva histórica. Aseguró además que “hay un proceso de acumulación de fuerzas que permite esta erupción, (…) hay una acumulación de energía popular”. Sobre la situación particular de Chile reflexionó: “estamos frente a un campo popular que se re politiza frente a una crítica de la institucionalidad, a los partidos tradicionales o al sistema de partidos, y también frente a la tensión de sujetos populares emergentes y los tradicionales como el sindicalismo”.

Para el representante de la CUT de Chile, hay que ir más allá de las tensiones internas del campo popular en su país. La Asamblea Constituyente abre la posibilidad de derrotar al neoliberalismo en términos jurídicos para luego avanzar en la derrota cultural y política, consideró Campos Bonta. En sus palabras, “ni la nueva Constitución, ni la Asamblea Constituyente reemplazan la lucha social y no lo hacen porque no van a borrar la crisis social y económica del mundo ni de Chile”.

Campos Bonta cerró su intervención adhiriendo a la unidad como estrategia: “no es solo necesaria, es fundamental para superar el neoliberalismo”, y agregó que “en el mundo social requerimos una unidad sin exclusiones (…) hay que superar la fragmentación del sujeto. La contradicción entre el capital y el trabajo sigue totalmente vigente”.

El cierre de la jornada a cargo de Nalu Faria dejó claro el camino por delante. “Nuestro proceso de articulación sigue y hemos construido una visión común de procesos, tareas y desafíos que tenemos. Seguiremos el debate, seguiremos encontrándonos y seguiremos reforzando la Jornada Continental de construcción unitaria”.

No en vano el concepto de la Jornada Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo es “Seguimos en Lucha”.

El conversatorio completo puede verse aquí [8].